martes, 6 de abril de 2010

LAS NINFAS

En la mitología griega, una ninfa es cualquier miembro de un gran grupo de espíritus femeninos de la naturaleza, a veces unidos a un lugar u orografía particular. Las ninfas solían acompañar a varios dioses y diosas, y eran con frecuencia el objetivo de sátiros lujuriosos.
Las ninfas son las personificaciones de las actividades creativas y alentadoras de la naturaleza. La palabra griega νύμφη significa ‘novia’ y ‘velado’ entre otras cosas; es decir, una mujer casada y, en general, una en edad casadera. Otros hacen referencia a esta palabra (y también a la latina nubere y a la alemana Knospe) como una raíz que expresa la idea de ‘crecer’ (según Hesiquio de Alejandría, uno de los significados de νύμφη es ‘capullo de rosa’). El hogar de las ninfas está en las montañas y arboledas, en los manantiales y ríos, en los valles y las frías grutas. Con frecuencia son el séquito de divinidades superiores: de Artemisa la cazadora, de Apolo el profeta, del juerguista y dios de los árboles Dioniso, y también de dioses rústicos como Pan y Hermes, dios de los pastores.
Etimología

El nombre ninfa (Νύμφαι) es el de una numerosa clase de deidades femeninas inferiores, aunque eran designadas por el título de olímpicas, convocadas a las reuniones de los dioses en el Olimpo y descritas como hijas de Zeus. Pero se creía que moraban en la tierra: en arboledas, en la cima de montañas, en ríos, arroyos, cañadas y grutas.1 Homero las describe con más detalle presidiendo sobre los juegos, acompañando a Artemisa, bailando con ella, tejiendo en sus cuevas prendas púrpuras y vigilando amablemente el destino de los mortales.2 Los hombres les ofrecían sacrificios en solitario o junto con otros dioses, como por ejemplo Hermes.3 Según el lugar que habiten, se les llama ἀγρονόμοι,4 ὀρεστιάδες5 y νηϊάδες.6
Clasificación de las ninfas [editar]

Las diferentes especies de ninfas se distinguen según las diferentes esferas de la naturaleza con las que están conectadas.
Ninfas terrestres («Epigeas»)
Agrónomos (campos)
Alseides (flores)
Antríades(cuevas)
Auloníades(pastizales)
Corícides o coricias (cuevas, son las musas clásicas)
Dríades (bosques)
Hamadríades (árboles)
Melíades o melias (fresnos)
Hespérides (jardines)
Híades (lluvia)
Limónides o hénides (prados)
Napeas (valles de montañas, cañadas)
Oréades u orestíades (montañas, montes; forman el cortejo de Diana)
Ninfas de las aguas («Efidríades»)
Oceánides (hijas de Océano; cualquier agua, normalmente salada)
Néfeles (Ninfas de las nubes y las lluvias)
Nereidas (hijas de Nereo; del mar Mediterráneo)
Náyades (normalmente al agua dulce)
Creneas o crénides (fuentes)
Limnátides o limníades(lagos)
Pegeas (manantiales)
Potámides (ríos)
Otras
Perimélides (ninfas del ganado menor)
Epimélides (ninfas de las ovejas)
Trías (ninfas proféticas de la miel)
Uranias (ninfas celestes)
Todas las ninfas, cuyo número es casi infinito, pueden ser divididas en dos grandes clases. La primera abarca todas aquellas que pueden ser consideradas como un tipo de divinidad inferior, reconocida en el culto de la naturaleza. Los griegos antiguos veían en todos los fenómenos ordinarios de la naturaleza alguna manifestación de la divinidad. Fuentes, ríos, grutas, árboles y montañas: todos les parecían cargados de vida, y no eran más que las encarnaciones visibles de otros tantos agentes divinos. Los saludables y beneficiosos poderes de la naturaleza eran pues personificaciones y considerados otras tantas divinidades, y las sensaciones producidas en el hombre por la contemplación de la naturaleza (sobrecogimiento, terror, alegría, placer) se atribuían a la acción de diversas deidades de la naturaleza. La segunda clase de ninfas son personificaciones de tribus, razas y estados, tales como Cirene y otras.
Las ninfas de la primera clase deben ser de nuevo divididas en varias especies, según las diferentes partes de la naturaleza de las que sean representativas:
Ninfas del elemento acuático. Aquí debemos mencionar primero a las ninfas del océano, Ὠκεανῖναι u Ὠκεανίδες, νύμφαι ἅλιαι, que son consideradas hijas de Océano,7 y a continuación a las ninfas del Mediterráneo o del mar interior, que son consideradas hijas de Nereo, por lo que son llamadas Nereidas (Νηρεΐδες).8 Los ríos eran representados por las Potámides (Ποταμηΐδες), quienes, como divinidades locales, eran bautizadas según sus ríos como Aqueloides, Anígrides, Amnisíades o Pactólides.9 Pero las ninfas del agua dulce, ya sea de ríos, lagos, arroyos o pozos, son también designadas por el nombre general de Náyades, Νηΐδες, aunque tengan además sus nombres específicos, como Κρηναῖαι, Πηγαῖαι, Ἑλειονόμοι, Λιμνατίδες o Λιμνάδες.10 Incluso los ríos de las regiones inferiores (el inframundo) se describen con sus ninfas, de ahí las Nymphae infernae paludis y las Avernales.11 Muchas de estas ninfas presidían sobre las aguas o las fuentes, de las que se creía que inspiraban a aquellos de bebían de ellas, por lo que se creía que las propias ninfas estaban dotadas de poderes proféticos u oraculares y los inspiraban a los hombres, así como que les otorgaban el don de la poesía.12 Los adivinos o sacerdotes inspirados eran por esto llamados a veces νυμφύληπτοι.13 Sus poderes, sin embargo, varían con los de la fuente sobre la que presiden, considerándose así que algunas tenían el poder de devolver la salud a las personas enfermas,14 y como el agua es necesaria para alimentar a la vegetación así como a todos los seres vivos, las ninfas acuáticas (ἱδριάδες) eran también adoradas junto con Dioniso y Deméter como dadoras de vida y bendición a todas las criaturas, y este atributo es expresado por una variedad de epítetos, tales como καρποτρόφοι, αἰπολικαί, νόμιαι, κουροτρόφοι y otros. Como su influencia era de esta forma ejercitada en todas las secciones de la naturaleza, aparecen con frecuencia relacionadas con divinidades superiores, como por ejemplo con Apolo, el dios profético y protector de las manadas y rebaños,15 con Artemisa, la cazadora y protectora del juego, pues ella misma fue originalmente una ninfa arcadia,16 con Hermes, el fructífero dios de los rebaños,17 con Dioniso18 y con Pan, los Silenos y los Sátiros, a quienes se unían deleites y bailes báquicos.
Ninfas de las montañas y las grutas, llamadas Ὀροδεμνιάδες y Ὀρειάδες, pero a veces también por nombres derivados de las montañas concretas que habitaban, como Κιθαιρωνίδες, Πηλιάδες, Κορύκιαι, etcétera.19
Ninfas de los bosques, arboledas y praderas, donde se creía que a veces se aparecían y asustaban a los viajeros solitarios. Eran designadas por los nombres Ἀλσηΐδες, Ὑληωροί, Αὐλωνιάδες y Ναπαῖαι.20
Ninfas de los árboles, de las que se creía que morían junto con los árboles en los que vivía y con los que habían llegado a existir. Eran llamadas Δρυάδες, Ἁμαδρυάδες o Ἀδρυάδες, de δρῦς, que significa no sólo ‘roble’ sino también cualquier árbol silvestre que crece majestuoso. Las ninfas de los árboles frutales eran llamadas Μηλίδες, Μηλιάδες, Ἐπιμηλίδες o Ἁμαμηλίδες. Parecen ser de origen arcadio y nunca aparecen junto con los grandes dioses.21
La segunda clase de ninfas, que estaban relacionadas con ciertas razas o localidades (Νύμφαι χθόνιαι22 ), tienen normalmente un nombre derivado de los lugares con los que estaban asociadas, como Nisíadas, Dodónidas o Lemnias.23
Los sacrificios ofrecidos a las ninfas solían consistir en cabras, corderos, leche y aceites, pero nunca vino.24 Eran adoradas y honradas con santuarios en muchas partes de Grecia, especialmente cerca de las fuentes, arboledas y grutas, como por ejemplo cerca de una fuente en Cyrtones,25 en Ática,26 en Olimpia,27 en Mégara,28 entre Sición y Flio29 y en otros lugares. Las ninfas se representan en obras de arte como hermosas doncellas, desnudas o semidesnudas. Poetas posteriores las describen a veces con cabellos del color del mar




miércoles, 17 de marzo de 2010

KISSING A FROG


Ultimamente mi cuento favorito es El Príncipe Rana. La historia de la princesa que besa a la rana y ésta se transforma en un apuesto príncipe, es la versión más dulce y tal vez cursi del cuento. En verdad el sapo no es precisamente un santo, sino que encuentra la manera de chantajear a la princesa, por demás superficial y vanidosa al extremo, para comer de su plato y dormir con ella. Si se piensa detenidamente en los detalles del cuento, quitándole todo el romanticismo, como en verdad lo pretendían los hermanos Grimm por allá por 1810, el cuento no narra precisamente una historia romántica y mágica, sino una historia de transformación, lealtad y madurez.

María Tatar dice que es la pasión y no la compasión la que transforma al sapo en príncipe. En la versión de los hermanos Grimm la princesa lanza al sapo contra la pared cuando éste pretende dormir con ella, al contrario que el consabido beso, que es una versión inglesa, más adaptada a la época victoriana.
También se dice que es un cuento de naturaleza sexual, adapatado para la época, aunque como todos los cuentos de hadas, dirigido a un público adulto y no infantil. La historia narra que el sapo quiere dormir con la princesa, amanece convertido en príncipe y se casa con la princesa. En todo caso, es este hecho el que transforma a la princesa de niña mimada a mujer. Como todo, no por tener relaciones sexuales te conviertes en mujer, ni por casarte, pero para la época, el rito del matrimonio como un pasaje a la madurez y a la sociedad adulta independientemente de la edad (por allá por los siglos diecinueve, dieciocho, diecisiete o antes).

En una versión más antigua del cuento, el sapo convertido en príncipe le da a su prometida un pañuelo bordado con sus iniciales y le dice que si las letras se tornan rojas, él le ha sido infiel, y se marcha a su reino. Las letras se tornan negras, por lo que la princesa y sus hermanas deciden vestirse como hombres e ir al reino del príncipe. Pasan por varias pruebas, para no ser reconocidas y tienen éxito en ir en el mismo coche del príncipe (suponemos que en la parte de atrás como lacayos), donde éste iba con su "falsa novia". Mostrando su naturaleza dual, cual anfibio. Se escucha un craaaak terrible, por lo que creen que el coche se está rompiendo, entonces la princesa se quita el disfraz y le dice que es su corazón el que se rompe, ya que su "bienamado" ha roto su promesa. El príncipe reconoce a su "verdadera novia" y se casa con ella.

En esta versión, más completa, hay una transformación total de la princesa. Además de la transformación obvia del sapo en príncipe, hay una más importante, que es la del final. El príncipe reconoce a su verdadera novia, reconoce que ha faltado a su promesa y a su verdadero amor y regresa con la princesa. Esta versión, menos romántica en el sentido pasivo de la palabra, desde un punto de vista jungiano reconoce el valor de ambos personajes principales de la historia para que haya un desenlace feliz. Es decir, tanto de la parte masculina de la personalidad como de la femenina. Suponiendo que se vea solamente desde la perspectiva de las mujeres, sería tanto el ego de la mujer como su animus. Un primer paso hacia la individuación. Algunos autores han propuesto también que es el asumir las partes menos desarrolladas de la psyche o incluso las desconocidas (la integración de la sombra representada por el sapo). En todo caso, es la actitud activa y no sólo la receptiva, la que transforma.

La famosa frase: "hay que besar un montón de sapos antes de encontrar a tu príncipe" o la idea de que el valor y la belleza interna es lo que cuenta y no las apariencias; o inclusive la noción moralista de "cumplir con las promesas", en sí mismas no son malas interpretaciones del cuento, sólo un poco superficiales, algo carentes en sí mismas. A la final, ¿a quién realmente le debe la princesa su fidelidad? a sí misma! Es decir, es la falta de sentido común, o una personalidad narcisista o incluso el hecho de que todavía es una niña inmadura y mimada, lo que hace que la princesa le dé más valor a un juguete (la bola de oro que perdió en el estanque) que a sus joyas o a su palabra. Porque la princesa nunca pensó en cumplir con su palabra... ¿Conocen "princesas" así?

Lo fundamental en la historia es la lealtad a sí misma y por lo tanto a la palabra dada, a los compromisos hechos y no tomados a la ligera, a la responsabilidad por la vida propia y a no venderse por cosas sin valor, a ir en busca de lo que una quiere. Porque o terminas besando un montón de sapos (y enfrentémoslo, qué asco!) o te transformas tú misma en una rana (animal baboso y anfibio que come moscas). Además la pasión nunca está de más en la vida!

Fuentes: http://surlalunefairytales.com/

LA REINA DE LAS HADAS



En el folklore inglés, la reina de todas las hadas se llama Mab. En Gales, Mab rige a las hadas ellyllon (plural de ellyll), por lo que a veces se le llama Ellyllon.

Los Ellyllon son pequeños elfos que habitan cuevas y valles y al parecer su nombre deriva del galés el-espíritu, y elf-elemento. Se cree también que puede venir del hebreo elilim que significa "cosas de nada" y denota ídolos carentes de significado. Lo que probablemente indicaría que en el encuentro de los habitantes de Inglaterra y Gales con los cristianos, el antiguo pueblo de los dioses y las hadas celtas podría haber sido degradado a "cosas carentes de valor" (que no tienen ninguna relación con la palabra "elohim").

Se dice de los ellollym gustan de comer "mantequilla de hadas" y hongos, la primera es una substancia cremosa segregada por un liquen que crece espontáneamente en los huecos de los robles, similar en su contextura a la mantequilla y los hongos son del tipo venenoso. Se dice que sus guantes son las campanillas de las digitalis, de cuyas hojas se suele producir un sedante poderoso.
A Mab se la conoce en las tradiciones galesas como la mujer de Gwyn-ap-Nudd, rey del mundo inferior (que tanto entraña el mundo de los duendes como el de los muertos). Se ha dado a conocer en la Literatura Inglesa gracias a Shakespeare (Romeo y Julieta, Acto II, esc 4), en la voz de Mercutio: "llega bajo la forma no mayor que una piedra de ágata en el dedo índice de un edil". Shakespeare se refirió a ella como el hada que realizaba los deseos más íntimos de los humanos en forma de sueños. (Seguro que Freud tomó nota...) "Dijo que cuando vaga a través de las mentes de los amantes, estos sueñan con el amor; cuando pasa por las rodillas de los palaciegos, sueñan con gentilezas; cuando sobrevuela los dedos de los abogados sueñan con honorarios; y cuando cruza sobre los labios de las damas, sueñan con besos".
En el poema de Shelley, Queen Mab, ella ejerce un poder sobre el tiempo y es capaz de revelar el pasado, el presente y el futuro:
Se me han confiado para que guarde
las maravillas del mundo,
el espacio, la meteria, el tiempo y la mente.

Una hermosa descripción de Mab (en Shakespeare): "su coche era una vacía cáscara de avellana y los radios de sus ruedas estaban hechos con largas patas de araña. La capota procedía de las alas de un saltamontes, los arneses eran de tela de araña, las colleras de rayos de luna y el látigo de la clavícula de un grillo. Del carruaje tiraba un mosquito pequeño y gris".
Mab es quien trenza las crines de los caballos con nudos de elfo y roba niños humanos, dejando en su lugar cambiados (duendes con la apariencia de bebés). Se la conoce como una comadrona de las hadas, ya que mab en galés significa bebé. (ejm: amor por los niños es mabgar, gatito es mabgath y los románticos cuentos de encantamientos de épocas pasadas que se cuentan a los niños son mabinogi -plural de mabinogion).

El título de reina (queen, en inglés) parece provenir del vocablo galés quean que significa musa o en el sajón quen, comadrona. Pero no eran bebés lo que Mab traía al mundo, sino sueños. La literatura nuevamente nos aporta en este aspecto, como en "El velo de la Reina Mab" de Rubén Darío:

"La reina Mab, en su carro hecho de una sola perla, tirado por cuatro coleópteros de petos dorados y alas de pedrería, caminando sobre un rayo de sol, se coló por la ventana de una buhardilla donde estaban cuatro hombres flacos, barbudos e impertinentes, lamentándose como unos desdichados"...
"Entonces, la reina Mab, del fondo de su carro hecho de una sola perla, tomó un velo azul, casi impalpable, como formado de suspiros, o de miradas de ángeles rubios y pensativos. Y aquel velo era el velo de los sueños, de los dulces sueños, que hacen ver la vida de color de rosa. Y con él envolvió a los cuatro hombres flacos, barbudos e imperteninentes. Los cuales cesaron de estar tristes, porque penetró en su pecho la esperanza, y en su cabeza el sol alegre, con el diablillo de la vanidad, que consuela en sus profundas decepciones a los pobres artistas".

Se la suele confundir con la diosa irlandesa Mebd o Maeve y algunos escritores afirman que se trata de su equivalente britona (celta británica). Es posible que Maeve y Mab hayan estado relacionadas con las iniciaciones chamánicas... Se puede trabajar en imaginación activa con la reina Mab, ya que ella revela a través de visiones y sueños sus secretos y los símbolos de la mente subconsciente.

Fuente:"El anillo de las hadas" por Anna Franklin,


martes, 16 de marzo de 2010

UN CUENTO DE HADAS


Erase una vez una viuda que tenía dos hijas. La mayor asemejaba a la madre en todo, tanto físicamente como en el carácter, quien veía a la madre veía a la hija. Las dos eran sumamente antipáticas y llenas de soberbia, a tal punto que nadie quería estar cerca de ellas, ni vivir junto a ellas.

La más joven por el contrario, tenía una dulzura increíble, y por la bondad del corazón, era el retrato de su padre, y era de una belleza incomparable que era difícil encontrar otra joven tan bella como ella. Naturalmente, como todos aman a sus semejantes, la madre tenia predilección por la mayor y sentía por la menor una aversión y repugnancia espantosa.


Le hacía comer en la cocina, y todos los que haceres de la casa le tocaban a ella. Aparte de todo, esta pobre niña debía dar dos viajes a una fuente distante, de más de una milla y media a buscar agua y traer un gran cántaro lleno.

Un día mientras estaba en la fuente llenando su cántaro, se le acerca una pobre vieja, quién le rogó que le diera agua de beber. “Pero claro, abuelita, con mucho gusto.” respondió la niña, “espere que le llene la jarra”. Inmediatamente la limpió, la llenó con agua fresca y se la presentó, sosteniéndola en sus propias manos para que bebiera cómodamente y hasta saciarse. Cuando hubo bebido, la viejita le dijo: “Eres tan buena, y tan bella que por esto no puedo hacer menos que darte un regalo”. Aquella era un hada que había tomado la forma de una vieja campesina para ver hasta donde llegaba la bondad de la jovencita. Y continuó.”Te doy por regalo que por cada palabra que sale de tu boca brotará o una flor o una piedra preciosa”.

La muchacha regresó a la casa con el cántaro lleno, algunos minutos más tarde; la madre estaba hecha una furia por el minúsculo retardo. “Mamá, ten paciencia, te pido perdón” dijo la hija toda humilde, y en tanto hablaba le salieron de la boca dos rosas, dos perlas y dos diamantes enormes. “Pero qué sucede aquí!!” dijo la madre estupefacta, “me equivoco o estás escupiendo perlas y diamantes!… Oh pero cómo, hija mía? …”

Era la primera vez en toda su vida que la llamaba así y en tono afectuoso. La niña contó ingenuamente todo lo que le había sucedido en la fuente; y mientras hablaba , brotaban los rubíes, topacios de sus labios. “Oh, qué fortuna!”, dice la madre, “necesito enviar también a esta otra niña.

Mira, Cecchina, mira lo que sale de la boca de tu hermana cuando habla. Te gustaría tener también a ti este don?… Es necesario que solamente vayas a la fuente de agua y si una viejita te pide agua, dásela con mucha amabilidad.” “¡No faltaba más, ir a la fuente ahora!” reclamó la otra. “¡Te digo que vayas ahora mismo!” Gritó la mamá.

Salió corriendo la muchacha, llevando consigo la más bella jarra de plata que había en la casa. … Apenas había llegado a la fuente, apareció a una gran señora, vestida magníficamente, que le pide un poco de agua. Era la misma hada que había aparecido a su hermana; pero había tomado el aspecto y vestuario de una princesa, para ver hasta dónde llegaba la malacrianza de esa joven. “¡Pero claro” dice la soberbia, “que he venido aquí para darle de beber a usted! … ¡Seguro!…Para darle de beber a usted y no a otra persona!…Un momento, si tiene sed, la fuente está ahí!” “Tienes muy poca educación, muchacha…” dijo el hada sin inmutarse “Ya que eres tan maleducada te doy por regalo , que por cada palabra pronunciada saldrán de tu boca una rana o una serpiente”.�

Apenas la vio la madre a lo lejos, que le grita a plena voz: “¿Como te fue, Cecchina?” “¡No me molestes mamá!, replicó la muchacha; e inmediatamente escupió dos víboras y dos ranas Oh Dios, que veo!… la culpa debe ser toda de tu hermana!, me las pagará!” Y se movió para pegarle. Aquella pobre joven huyó del rencor y fue a refugiarse en el bosque cercano.�

El hijo del Rey que regresaba de la caza la encontró en un sendero, y viéndola tan hermosa, le preguntó qué hacía en ese lugar tan sola, y porqué lloraba tanto. “Mi madre me ha sacado de la casa y me quería golpear” Respondió la joven. E hijo del Rey quien vio salir de aquella boca cinco o seis perlas y otros tantos brillantes, le rogó que le contara cómo era posible algo tan maravilloso. Y la muchacha le contó toda la historia de lo que le había sucedido.

El príncipe real se enamoro de inmediato de ella, y considerando que el don del hada era más valioso que cualquier dote que ninguna de las damas del reino podrían tener, la llevo sin chistar a palacio y se casó con ella. La otra hermana, mientras tanto se hizo odiar por todos de tal manera, que su misma madre la sacó de la casa; y la desgraciada joven después de tratar de convencer a muchos de que la recibieran, todo en vano; se fue a morir al fin del bosque

LAS HADAS DE LOS CUENTOS




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Un cuento de hadas es una historia ficticia que puede contener personajes folclóricos tales como hadas, duendes, elfos, troles, gigantes, gnomos y animales parlantes, así como encantamientos, normalmente representados en una secuencia inverosímil de eventos. En el lenguaje contemporáneo, el término es también utilizado para describir algo que está vinculado con princesas, como los casos de «un final de cuento de hadas» (un final feliz)[1] o de un «romance de cuento de hadas», aunque no todos los cuentos de hadas terminan con un final próspero. De igual manera, en el aspecto coloquial un «cuento de hadas», o también «relato de hadas», puede ser asociado con cualquier historia rocambolesca y extraordinaria. Por lo general, este tipo de relatos suele atraer a los niños pequeños, al comprender éstos de forma rápida y sencilla a los personajes arquetípicos de cada historia.

En las culturas donde los demonios y las brujas son percibidos como seres reales, los cuentos de hadas pueden fusionarse en forma de narraciones legendarias, en las que el contexto es percibido, tanto por el narrador como por los oyentes, como si se tratara de una realidad histórica. Sin embargo, a diferencia de las leyendas y epopeyas, que no tienden a tener más que referencias superficiales a la religión y a lugares, personas y sucesos actuales, este tipo de historias tiene lugar en un período indefinido («Érase una vez», «Había una vez») más que en un instante preciso.
Los cuentos de hadas se encuentran ya sea en forma oral o literaria. Intentar detallar con exactitud su historia resulta una labor difícil, puesto que sólo las formas escritas han sido capaces de sobrevivir con el paso del tiempo. No obstante, la evidencia de las obras literarias, al menos, da una indicación de que los cuentos de hadas han existido durante miles de años, aunque tal vez no reconocidos al inicio como un género propio; el término «cuento de hadas» les fue otorgado por la francesa Madame d'Aulnoy. A través de los siglos, se encontraron hallazgos literarios de cuentos de hadas en todo el mundo, siendo recogidos por los folcloristas en diversas culturas. Incluso, hoy en día, se siguen redactando cuentos de hadas y obras derivadas del mismo género.

Aun cuando los primeros cuentos de hadas estaban destinados principalmente a las audiencias adultas, y en menor grado a los niños, éstos comenzaron a asociarse con los infantes desde los escritos de los preciosistas; a partir de que los hermanos Grimm titularan a su colección como Children's and Household Tales, el vínculo con los niños ha ido fortaleciéndose con el transcurso de los años.

Los folcloristas han clasificado a los cuentos de hadas de diversas formas; entre las más notables agrupaciones están el sistema de Aarne-Thompson y el análisis morfológico del erudito Vladímir Propp. Por otro lado, otros folcloristas han interpretado la importancia de los cuentos, pero ninguna escuela ha sido establecida de manera definitiva para abordar el significado de este tipo de relatos.




domingo, 14 de marzo de 2010

LAS XANAS Y LAS AYALGAS


Las xanas son un mito indoeuropeo, extendido por toda la Europa atlántica (hadas, dones d'aigua, etc); espíritus de la Naturaleza con forma de mujer, viven generalmente cerca de los ríos y fuentes.

Son mujeres de corta estatura. De belleza sobrenatural, se las puede ver en los márgenes de los ríos peinando con peines de oro su rubio y largo cabello y vistiendo largas túnicas blancas o tules casi transparentes.

Sin embargo las xanas, a pesar de su parecido con las ninfas de la mitología clásica o con las hadas, presentan una serie de peculiaridades que las hacen diferentes: por ejemplo, la mayor parte de su tiempo la dedican al canto y a peinar sus sinuosas cabelleras; sin embargo también realizan otras tareas, como cuidar del ganado y de sus propios hijos.

Una de sus mayores obsesiones es la de cambiar a sus "xaninos" por bebés humanos, aprovechando el descuido de las madres cuando bajan al río a lavar la ropa. Resulta curioso que la prole de estos bellos seres resulte tan enfermiza que intenten conseguir bebés humanos, debiéndose esto quizá, según algunos estudiosos, a que se trata de una raza en vías de extinción.
Unas de las cosas que hacían sospechar a las madres humanas era que la criatura languidecía a ojos vista y la piel se volvía cada vez más oscura, además de observar con estupor que el usurpador poseía una dentición completa, a pesar de contar con pocos meses de edad.

Son corrientes en el folclore de Asturias (región del norte de España) los cuentos que relatan estos sucesos, como el de aquel "xanin" que al ver los pucheros en el llar (fuego de la cocina), exclama asombrado: "Mis ciento veinte años cumplí, y nunca tantos pucheros en la lumbre vi"; y al darse cuenta del cambio, vuelve la madre al río para obligar a la xana a devolverle a su verdadero hijo, lo cual ella acaba haciendo, pero malhumorada y a regañadientes.

Es creencia firme también que en la noche mágica por excelencia, la Noche de San Juan, el 24 de Junio, las xanas se hacen visibles para quien las quiera contemplar con sólo acudir a los sitios en que habitan como fuentes, lagos y ríos. Aquellos que quieran acometer tal hazaña, encontrarán a la xana sentada en una roca, cantando y portando una madeja de hilo de oro, que entregará al humano que se la pida, prometiendo a la vez desposorio y magníficos tesoros para aquel que consiga deshilar la madeja sin cortar el hilo. Pero si el hilo se rompiera, se castigará al humano de una manera cruel que acabará en su muerte, atrayéndole hasta el fondo de las aguas.



Las ayalgas son una variante de las xanas, pero se diferencian primordialmente en que se trata de seres humanos. Son hermosas doncellas que son llevadas al mundo de los elementales por poseer alguna cualidad extraña a nuestro entendimiento. Generalmente su misión es la de ejercer de guardianas de los tesoros de las grutas.

Estas jóvenes sienten al principio una gran tristeza por no estar con los suyos y la expresan cantando bellas y enigmáticas canciones en la entrada de las cuevas; este canto atraia a los pastores y viajeros que pasaban por las cercanías, y si la ayalga aún tenía algo de su naturaleza humana, les avisaba de los peligros de despertar al cuélebre (mítica serpiente del folklore de Asturias) que dormitaba en el interior.

Aún hoy se recuerdan historias de encuentros de pastores con estos seres, en los que la dama enamoraba y explicaba al visitante como conseguir los valiosos tesoros del interior de la cueva; una vez logrado regresaban al pueblo y la ayalga se casaba con el hombre mortal y perdía todos los poderes que los espíritus de la Naturaleza le habían otorgado, como su bella voz y el entendimiento del lenguaje de animales y plantas; a su vez, olvidaba para siempre sus recuerdos de convivencia en el reino de las hadas. Sin embargo esto no sucedía siempre, y el paso del tiempo diluía su naturaleza humana, convirtiéndose finalmente en un ser inmortal.

NINFAS DE LOS BOSQUES


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No sé si has ido ya antes a sentarte junto al mar y soñar con las hermosas sirenas que en él habitan, pero en todo caso, en este paseo mágico seguro que te apetecerá aquí y ahora adentrarte en el bosque y sentir muy cerca de ti la presencia de algún hada o duendecillo...

Porque estos seres fantásticos, llamados genéricamente 'Espíritus o Elementales de la Naturaleza', pueblan los bosques, el aire, el agua de ríos y mares...; es decir, la Naturaleza entera. Ya sea en esta dimensión nuestra, la de los humanos, o bien en su propio mundo tejido con hebras sutiles de materia pero en todo caso muy cercano al nuestro, lo cierto es que ahí están, compartiendo su existencia con nosotros en mayor o menor medida y, sobre todo, lo que es más importante: avivando y alegrando nuestros sueños y manteniendo despiertas nuestra fantasía y nuestra imaginación.

En este pequeño recorrido por ese mundo de magia y hechizo, te propongo pues conocer un poco más y mejor, leyendo su historia y contemplando hermosas imágenes e ilustraciones, a algunos de los seres que llevan siglos alimentando nuestras fantasías, y ojalá que sigan haciéndolo aún mucho tiempo más.



Estos pequeños seres mágicos, dotados con alas de libélula o de mariposa, habitan en los bosques, ríos o montañas, de las que son sus cuidadoras y reinas indiscutibles de su elemento.
Las ninfas viven en tres de los cuatro elementos: las ninfas del aire son los llamados Silfos; las del agua son las Ondinas y las Salamandras, las que viven en el fuego...
Hay mucha tendencia a confundirlas con sus parientes las hadas, pero quitando la capacidad de volar en poco se parecen a ellas, ya que las ninfas, a diferencia de las hadas, no tienen por costumbre ayudar al ser humano, sino que su misión básica y fundamental es proteger su elemento. Pero a veces pueden convivir con los hombres si estos respetan sus normas y leyes de amor y respeto hacia la Naturaleza, algo que lamentablemente en nuestro planeta, cada vez sucede con menos frecuencia.

Las ninfas son dulces y risueñas, brillan como las luciérnagas y tienen el poder de curar a las plantas y animales, ya que conocen todos los secretos y virtudes que guardan celosamente los ríos, las plantas, las flores ... y gracias a estos conocimientos, pueden elaborar cientos de remedios contra enfermedades.

Viven en palacios de ensueño, cerca de hermosas y cantarinas cascadas, y se rigen tan sólo por el amor, la bondad y la fantasía.
Adoran a los niños, y son sus guías cuando éstos pasean por el bosque; los cuidan para que nada les haga daño, espantan a los animales que puedan herirles o asustarles, y les indican el camino de vuelta en casa. A veces se transforman en dulces abejitas , o luminosas luciérnagas, para estar cerca de
ellos.